Sobre libros electrónicos y otros gadgets
Llevo pensando en escribir este post dias, no, semanas o meses. Y contínuamente, nuevas noticias se van conociendo que hacen que sea más importante postearlo. Asi que al menos, voy a empezar un borrador y a ver si en un par de dias puedo completarlo.
Para empezar, creo necesario hacer un breve resumen de mis antecedentes para que se vea que hablo con un poquito conocimiento de causa. Hace 9 años, el Grupo Planeta se disponía a irrumpir en el mercado de los libros electrónicos con su proyecto Veintinueve. Dejando de lado los aspectos de e-commerce y los jefes de proyecto, un servidor era el técnico encargado del proceso de conversión, preparación, y encriptación del material literario. Tuve que pasar una semanita entrenándome en Redmond para que los señores de Microsoft dieran el visto bueno y nos dieran la licencia para usar su sistema de DRM, el Digital Asset Server. No comentaré mucho más por que no tengo ni idea de si el NDA todavía tiene vigencia, y a pesar de ser una tecnología obsolescente, con Microsoft nunca se sabe. Planeta decidió que además del DAS de Microsoft, se usaría el Adobe Content Server para la distribución de libros.

Para el equipo de veintinueve, supuso un esfuerzo muy importante el tener una variada selección de títulos disponible el dia de lanzamiento. Hubieron un montón de problemas técnicos que poco a poco se fueron solventando. Fast forward a un año después: las cosas no han ido como se esperaba y Planeta desmantela el proyecto veintinueve, en principio aparcándolo temporalmente (aunque buena suerte si lo quisieran resucitar hoy en día, con el know-how desperdigado, los servidores reaprovechados para otros menesteres...). Las razones del poco éxito comercial que se dieron en su dia fueron variadas: que si los dispositivos (sus displays) no estaban a la altura del material impreso, que si el DRM, que si la gente estaba apegada al formato físico de los libros, que si la escasa penetración de los dispositivos de lectura...
Mi opinión era, y sigue siendo, que a la sazón el público no estaba todavía preparado para ese cambio en su manera de leer. Los seres humanos son bastante reacios al cambio, y a veces se apegan a objetos o a hábitos por razones distintas de las que creen. Está claro que leer un libro, en condiciones ideales, es mucho más cómodo sobre papel y en tapa dura, en una buena butaca, con luz natural y en silencio. Pero eso no quita que, en otros contextos, el formato electrónico tenga ventaja sobre el formato impreso. No todo el mundo tiene una chimenea en su casa junto a la que leer, ni el espacio para tener esas magníficas bibliotecas que vemos cuando por la tele entrevistan a algún escritor o político, ni el tiempo libre suficiente para leer algo más largo que la etiqueta del champú.
Es mi opinión que, para ciertos tipos de obras, la versión electrónica tiene muchísimas ventajas sobre la edición física. En concreto, para las obras de referencia: guías de viaje, diccionarios, documentación técnica o científica... Incluso a pesar de las deficiencias de formateo que presentan los dispositivos actuales, el poder disponer de una vasta biblioteca encima contigo, consultable a todas horas, actualizable, que permita búsquedas, es inconmensurablemente mejor que acarrear (o almacenar), y consultar el equivalente en papel.
Últimamente, por ejemplo, casi todos mis libros técnicos han sido adquiridos en versión digital, por las ventajas que he mencionado. Para un conocido comprador compulsivo de libros como yo (ojo! que no digo que lea todo lo que compro), el tener inmediatamente disponibles los libros que acabo de comprar (sin tener que esperar a que Amazon me los traiga de allende), el poder disponer de versiones "beta" de los libros, y que se vayan actualizando las erratas, y el poder buscar texto, o copiar ejemplos de código, son ventajas muy deseables. Está claro que el formato electrónico también tiene sus inconvenientes (por ejemplo, que necesitas un dispositivo, y también una fuente de energía), nadie lo niega, pero salvando estas desventajas (que en el contexto urbano actual son fácilmente obviables) la lectura (o la consulta) de estos materiales tiene poca dificultad.
Pero, que ocurre cuando lo que busco es entretenimiento, lectura recreativa, vamos? Pues en este caso, ya se que mi experiencia no es extrapolable a la mayoría de la población, pero también hace tiempo que disfruto de novelas convencionales en mi iPhone, gracias principalmente a dos aplicaciones (con sus respectivas librerías): Stanza, de Lexcycle, y Kindle para iPhone, de Amazon. Curiosamente, la última adquirió a la primera hacer unas semanas, pero de momento las aplicaciones y los catálogos se mantienen separados. A pesar de su reducida resolución - nada comparable al papel o a la tinta electrónica -, el iPhone es un dispositivo adecuado para matar el rato leyendo en mis desplazamientos diarios en tren o autobús, o cuando estoy en algún momento comiendo solo, o esperando turno en una sala de espera... cualquier momento es bueno cuando no es necesario que te acuerdes de coger un libro "por si acaso" antes de salir. Como digo, el hecho de leer en una pantalla diminuta no impide que me inmerja en la historia, lo único que hace falta es un poco de interés. El tacto, el volumen, el olor incluso, no son lo que hacen a un libro, si no las palabras, las situaciones, la historia que explican.
Y eso por no hablar de los audiolibros, que aún siendo mucho más lejanos, en cuanto a experiencia de usuario, de un libro convencional, curiosamente no reciben tantas críticas como los libros electrónicos. A pesar de tener una suscripción en Audible, no disfruto tanto los audiolibros como los libros electrónicos por dos razones. La primera es que, siendo mayoritariamente en inglés, debo prestar mucha más atención, ya que leer en inglés es mucho más fácil que escucharlo, por mucho que sean actores de la talla de Stephen Fry quienes los leen. Y lo segundo, es que no es el lector (oídor?) quien regula el punto de lectura, y si te distraes un momento o, peor aún, te duermes, puedes encontrarte con que has perdido el hilo de la historia y el narrador ha seguido leyendo sin esperarte.
Y a todo esto, yo de lo que quería hablar es de las últimas novedades que ha habido en el último par de años en el sector, novedades que se han ido separando cada vez menos entre ellas. La aparición del Kindle de Amazon ha supuesto una revolución en el sector, al aunar la lectura con el proceso de compra y distribución de los libros, de modo que hoy es posible, en casi cualquier punto del planeta, comprar entre una vasta selección (para valores concretos de vasta) de libros en inglés y tenerlos disponibles para leer en cuestión de minutos. No solo eso, sino que también se pueden visualizar documentos PDF en el dispositivo sin tener que hacer ningún tipo de conversión de los mismo... El Nook de Barnes & Noble es igualmente versátil, e incluso incluye, a parte de la pantalla de tinta electrónica, una pantalla LCD a color donde efectuar la compra de contenidos. Existen en el mercado otros dispositivos con tinta electrónica, pero en mi opinión no son tan versátiles como estos dos.
Últimamente, Amazon ha efectuado una campaña bastante agresiva para promocionar su dispositivo, que ya está disponible a nivel mundial, y su tienda de libros entre los creadores de contenido. Se dice que dicha agresividad viene determinada por el posible anuncio, por parte de Apple este mismo miércoles, de un dispositivo mítico, una tableta (que es un formato de computador ligero ultraportátil), que, entre otras capacidades, tendría la de poder servir de soporte para contenidos electrónicos, y no ya solo libros, si no incluso periódicos y revistas. De hecho, la presentación de tal dispositivo - que nadie sabe realmente de que se va a tratar - es lo que ha hecho que yo, entre muchas personas (supongo), se hayan esperado a la hora de adquirir un Kindle. Por que al menos yo, hace ya años (al menos, desde que me enrolé en la UOC hace unos diez años) que voy detrás de un dispositivo que me permita leer mi incipiente colección de libros electrónicos en PDF, libros que, al ser en su mayoría de temática técnica, se ven perjudicados en su legibilidad y utilidad si la presentación se altera respecto a su maquetado original (cosa que no pasa, por ejemplo, en la mayoría de los contenidos de ficción, o puramente literarios vamos). Si el dispositivo que presenta Apple esta semana entrante no sirve para este cometido (o, si por lo que fuera, no presenta novedades de hardware si no puramente de servicios o de software), pues en ese caso no tardaré en adquirir un Kindle DX. Personalmente, doy crédito a los rumores de que Apple se ha acercado a los principales editores estadounidenses (y no me extrañaría tampoco que a alguno local, como Planeta) de libros y publicaciones periódicas para que vayan preparando sus contenidos a un formato fácilmente publicable. Y, así, lo mismo que hizo Apple por la industria musical, llevándola a ser el principal vendedor de música mundial, lo pueda hacer por la industria editorial, que últimamente está algo de capa caída.
Y para finalizar, invito a mis (2) lectores a que expresen su opinión al respecto (pues bien conozco que este es un tema polémico) y cuales son sus expectativas, de tenerlas, sobre las novedades que Apple anunciará la semana que viene.
4 Responses to “Sobre libros electrónicos y otros gadgets”
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January 25th, 2010 at 10:51 AM
Hace poco m0d trajo a la ofi un iRex y tenía una pinta estupenda, realmente parecía "un libro de verdad". ¡Si tuviera un aparato de estos no dudaría en pasarme al ebook!
En cuanto al audiolibro, es un formato muy cómodo sobretodo porque puedes simultanearlo con otras actividades como conducir pero tiene todas las desventajas que comentas.
Por cierto, ¿no sales en la foto del periódico o no te he sabido reconocer?
January 25th, 2010 at 10:51 AM
vaya tofa el Lluís!
January 25th, 2010 at 03:10 PM
Más bien no me has reconocido, Jordi
February 15th, 2010 at 10:42 PM
Pelazo!